Verrugas plantares

Diagnóstico y tratamiento de las verrugas plantares

Las verrugas plantares son una infección de la piel causada por el virus del papiloma humano (VPH). Suelen aparecer en la planta del pie y pueden provocar molestias al caminar, especialmente cuando soportan presión.

Un diagnóstico adecuado permite diferenciarlas de otras lesiones, como los callos, y elegir el tratamiento más adecuado para eliminarlas de forma eficaz.

¿Qué son las verrugas plantares?

Las verrugas plantares son pequeñas lesiones de la piel producidas por una infección del virus del papiloma humano (VPH).

El virus penetra a través de pequeñas heridas o zonas donde la piel está debilitada y provoca un crecimiento anormal de la capa superficial de la piel.

Aunque pueden aparecer en cualquier zona de la planta del pie, son más frecuentes en las áreas que soportan mayor presión al caminar.

  • La planta del pie.
  • El talón.
  • La zona del antepié.
  • Los dedos del pie.

¿Cómo se contagian?

El virus suele transmitirse por contacto con superficies contaminarias, especialmente en ambientes cálidos y húmedos como:

  • Piscinas.
  • Duchas públicas.
  • Vestuarios.
  • Gimnasios.

El riesgo de contagio aumenta cuando existen pequeñas heridas, grietas o rozaduras en la piel.

No todas las personas expuestas desarrollan una verruga, ya que también influyen las defensas de cada persona.

¿Qué síntomas producen?

Los síntomas pueden variar según el tamaño, la localización y el tiempo de evolución de la verruga. Aunque al principio puede pasar desapercibida, existen algunos signos característicos que ayudan a identificarla.

Dolor al pellizcar la lesión

A diferencia de un callo, las verrugas suelen doler cuando se presionan desde los lados o al soportar peso.

Pequeños puntos negros

Son pequeños capilares sanguíneos que quedan atrapados en la verruga y constituyen uno de sus signos más característicos.

Superficie rugosa

La lesión suele presentar una textura irregular y más áspera que la piel que la rodea.

Interrupción de las líneas de la piel

Las líneas naturales de la planta del pie desaparecen al atravesar la verruga, lo que ayuda a diferenciarla de un callo.

Aumento progresivo de tamaño

Si no se trata, la verruga puede crecer con el tiempo o aparecer nuevas lesiones alrededor.

Sangrado al raspar la lesión

Al retirar la capa superficial de la verruga puede aparecer un ligero sangrado debido a los pequeños capilares que contiene.

¿Cómo saber si es una verruga o un callo?

Es una de las dudas más frecuentes. Aunque pueden parecer similares, existen algunas diferencias importantes. Cuando existen dudas, una valoración permite confirmar el diagnóstico y evitar tratamientos inadecuados.

VERRUGA

Está producida por un virus

Puede presentar puntos negros

Duele al pellizcar los lados

Puede contagiarse

CALLO

Se produce por presión o rozamiento

No presenta puntos negros

Suele doler al presionar directamente

No es contagioso

¿Cómo se tratan?

El tratamiento dependerá del tamaño, la profundidad, la localización y el tiempo de evolución de la verruga. Cuanto antes se inicia el tratamiento, más sencillo suele ser eliminar la lesión y menor es el riesgo de que aparezcan nuevas verrugas alrededor.

Tratamiento químico

Aplicamos productos específicos sobre la verruga para eliminar el tejido afectado de forma controlada. Habitualmente son necesarias varias sesiones hasta conseguir su desaparición.

Eliminación del tejido afectado

En cada visita retiramos cuidadosamente la capa superficial de la verruga para favorecer la eficacia del tratamiento y controlar su evolución.

Seguimiento de la evolución

Revisamos periódicamente la lesión para comprobar su respuesta al tratamiento y adaptarlo si es necesario hasta su completa resolución.

Tratamientos complementarios

En verrugas resistentes, de gran tamaño o con una evolución prolongada, pueden ser necesarias otras técnicas específicas según las características de cada caso.

¿Qué ocurre si no se tratan?

Las verrugas plantares rara vez desaparecen de forma rápida por sí solas.

Con el tiempo pueden aumentar de tamaño, extenderse a otras zonas del pie o aparecer nuevas lesiones alrededor.

Además, cuando se localizan en zonas de apoyo suelen provocar cada vez más molestias al caminar.

Un tratamiento precoz suele facilitar su eliminación y reducir el riesgo de contagio.

preguntas frecuentes

Sí. Pueden transmitirse por contacto con superficies contaminadas, especialmente en piscinas, duchas y vestuarios.

En algunos casos pueden hacerlo, aunque el proceso puede tardar meses o incluso años. Lo más habitual es que necesiten tratamiento para eliminarlas.

Depende del tratamiento utilizado y del estado de la lesión. En general, las molestias son leves y compatibles con la actividad diaria.

Depende del tamaño, la profundidad y del tiempo de evolución. Algunas verrugas desaparecen en pocas sesiones y otras requieren un tratamiento más prolongado.

Sí. Aunque la verruga desaparezca, es posible que vuelva a aparecer si el virus permanece activo o se produce un nuevo contagio.

En la mayoría de los casos sí, aunque dependerá de la localización de la verruga y del tratamiento realizado.

No siempre. Antes de iniciar cualquier tratamiento es importante confirmar que realmente se trata de una verruga y no de otra lesión diferente.

Si aparece una lesión que duele al caminar, aumenta de tamaño, no desaparece con el paso del tiempo o tienes dudas sobre si se trata de una verruga o un callo, es recomendable realizar una valoración.

No es recomendable. Manipular la verruga puede provocar sangrado, favorecer la propagación del virus a otras zonas del pie o dificultar el tratamiento posterior. Lo más adecuado es realizar una valoración para confirmar el diagnóstico y elegir el tratamiento más apropiado.

¿Tienes una lesión en la planta del pie y no sabes si es un callo o una verruga?

Una valoración permite identificar la causa del problema y elegir el tratamiento más adecuado para eliminar la lesión de forma segura y evitar que continúe creciendo o se extienda a otras zonas del pie.